Notas al vuelo. Dante 2018
Comenzamos el 2018 leyendo la Divina Comedia en Twitter. Y fue toda una experiencia. Un canto al día era la única restricción. Además del tamaño de cada tuit, aunque podían hacerse los que se necesitaran. Al irse leyendo conjuntamente, un texto tan difícil se aclara. La experiencia de lectura muta en escritura porque eso es Twitter. Privado y público. Leíble y escribible. Un registro cercano a la oralidad. A conversaciones que se escriben.
Cada día leí el canto correspondiente primero en la traducción que tengo de la Comedia, sin prestar atención a las notas. Después tenía que volver a leer con ellas. Con el Infierno intenté seguir los acontecimientos. Situarme en cada uno de los círculos, entender la estructura que los relaciona, además de ir deteniéndome en quién estaba ahí y por qué. Vinculé lo que leía con toda la escritura que conocía y que había surgido de ahí. Lo inabarcable del texto me obligaba a prestar atención sólo a detalles. La rutina y la restricción de hacer dos tuits también. Me hacían resumir para entender. Pocas veces añadí algo más porque al principio procuré no aventurar nada. Lo que iban escribiendo los demás, las imágenes que compartían, me daba ideas, me aclaraba puntos, me hizo ir a leer el texto en florentino y, con ayuda de mi traducción, de las notas de Teodolinda Barolini, de los otros tuits, ¡lo entendí!
Virgilio me conmovió, lo mismo que muchos de los personajes que Dante y él se encuentran. Tal vez mi favorito es Capaneo, con el pie de barro cocido sosteniendo todo. (No creo que esto se deba a que cuando leía ese canto, el catorce, estaba en el hospital luego de que mi hijo se rompió el tendón de Aquiles. Ni a que hoy que escribo esto viene de jugar, por primera vez desde entonces, un partido de futbol. Cinco minutos. Un gol). También me maravilla la admiración de Dante por Brunetto, porque escuchar al enemigo es el tesoro.
Tardé diecisiete cantos en empezar a citar directamente el texto en mis tuits. El vuelo lentísimo de Gerión, el consuelo de Virgilio ante el llanto de Dante. El juego que multiplica la verdad. El ritmo, el sonido, la repetición indetenible de las estrofas. Cuando llegamos al Purgatorio ya no podía evitar estas citas. Buscar entender los mecanismos del perdón fue de la mano con reconocer los homenajes que Dante iba haciendo a Virgilio, a sus amigos (Casella o Sordello). Releer las ecfrasis del canto 10 en su contexto, con todo lo anterior fresco, volvió más majestuoso a Oderisi, el miniaturista; hizo más fuertes los hilos entre pintores y escritores; más pisados a los soberbios y a Aracne. Las historias son letras.
En esta parte de la lectura se tiene la tentación de creer que se sabe cómo pudo Dante escribir algo así: no sólo tenía la estructura de cada terceto y su encadenamiento, sino la estructura de cada cornisa, la misma estructura de terrazas, los sueños como espacios de transición. El trabajo que no debía cesar. El exilio. La venganza. El orden asombroso. Sin embargo, esto no es cierto. Que la Comedia exista es incomprensible. Y que la entendamos a la distancia de setecientos años más. Y eso se evidencia conforme el libro avanza.
Leí el Paraíso sin preocuparme demasiado por entender qué iba pasando, que no era mucho y era todo. Lo que sí ya no podía era detenerme. A veces todo fue cuestión de copiar: “Tu proverai si come sa di sale/ lo pane altrui, e come é duro calle/ lo scendere e ‘l salir per l’altrui scale”. El Paraíso es un mecanismo de relojería. Una resolución de dudas finales casi siempre en boca del asombro que es Beatriz. Una visión de la división. Un movimiento perpetuo para explicar el mundo. Letras literalizadas en imprenta y levedad.
Aquí las notas que fui tomando:
Infierno: https://enlodemas.tumblr.com/post/170457712641/notas-en-que-me-explico-la-divina-comedia
Purgatorio: https://enlodemas.tumblr.com/post/171768969496/notas-en-que-me-explico-la-divina-comedia-2
Paraíso: https://enlodemas.tumblr.com/post/172801025616/notas-en-que-me-explico-la-divina-comedia-3
El espíritu del misterio
la agonía
la distancia
La crueldad de la luz
la función inconclusa
la escisión
el tránsito
El vértigo de algunos gestos
el inmenso vacío
la vulnerabilidad aplastante
la intimidad de la fisura
la lágrima en la duela
El escenario efímero
© Clementina Equihua (2015), Calabazas, Ciudad de México.
Es temporada de calabazas (familia Cucurbitaceae). De acuerdo con Lira Saade del Instituto de Biología y S. Montes Hernández del CIFAP, SARH, Celaya, Guanajuato, cuatro de las cinco especies de Cucurbita, género al que pertenece la calabaza, fueron domesticadas en Mesoamérica. Las flores, tallos jóvenes y frutos se consumen como vegetales y las semillas se comen enteras, asadas o tostadas y luego molidas para hacer salsas como el pipián. Las semillas contienen 39% aceite y 44% proteína. [Texto del Instituto de Ecología, UNAM].
“language is, as it were, that which divides reality (for instance the continuos spectrum of the colors is verbally reduced to a series of discontinous term)” Barthes.





